
Marcelo Cabrol, jefe de la División de Educación del BID:
"Si Chile gasta más plata en lo mismo no hará ninguna diferencia en educación"
El experto llama a disminuir el currículum en enseñanza media y enseñar a los jóvenes habilidades para el siglo XXI: autogestión, trabajo en equipo y resolución de problemas en forma novedosa y creativa. Si las escuelas no cambian, advierte, quedarán obsoletas dentro de 10 años.
Desconectados: la educación chilena no prepara a los jóvenes para las necesidades del futuro, ni siquiera las del presente. Eso arrojó la encuesta que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó a 30 mil estudiantes en Chile, Argentina y Brasil, y a 12 mil ejecutivos.
"Los chicos saben leer y escribir, pero no analizan, no son autoeficaces, no saben gestionarse a sí mismos", afirma Marcelo Cabrol, jefe de la División de Educación del BID. "¿Y qué crees? Los empresarios chilenos son los que más piden estas habilidades y los estudiantes chilenos son los que menos las ofrecen".
Cabrol es experto en educación y ha seguido de cerca el proceso chileno. Estuvo hace 10 días en Chile, en el Tercer Encuentro Anual de la Sociedad de Políticas Públicas donde expuso sobre "¿Cómo gastarse US$ 1.000 millones adicionales al año en educación?" y lanzó varias sugerencias.
-Ya en 2010 el BID emitió un informe diciendo que el gran desafío de Chile era emular sus éxitos en cobertura, pero ahora centrándose en la calidad. ¿Qué otros antecedentes les llamaron la atención?
"Desde el punto de vista de Latinoamérica, Chile está en la mejor situación: en cuanto a cobertura, tasa de alumnos que terminan la secundaria, incluso de rendimiento. Según Pisa, junto con Uruguay son los países a los que mejor les va, eso a pesar de que 25% de los chicos de 15 años no entienden lo que leen. En el BID queremos expandir lo que se entiende por calidad: no sólo debe ser la capacidad de adquirir conocimiento, sino también de aplicarlo. Apuntamos a las competencias del siglo XXI".
-¿Cuáles son esas competencias?
"Las socio-emocionales que, aunque parecen blandas, son las que impulsan la productividad, la competitividad, la innovación, la creatividad, todo lo que se necesita para empujar a la mano de obra más allá de un modelo de provisión de servicios como los que tenemos en Latinoamérica, basados en commodities ".
-¿Calidad de la enseñanza implica enseñarle qué a los niños?
"Autogestión, autoeficacia, capacidad de trabajar en equipo, capacidad de resolver problemas de manera novedosa y creativa".
-En Chile la discusión por la calidad está instalada. ¿Qué debería hacerse con esos mil millones de dólares adicionales?
"Mil millones no es mucho, es un 10% del presupuesto educativo de Chile. Y ahí viene un interesante dilema para el Gobierno: ¿Va a gastar para contener el problema social o para el largo plazo? La discusión social y política sobre la gratuidad y la equidad en la distribución del financiamiento está instalada, se va a ir arreglando y no se va a zanjar con mil millones de dólares".
-¿Y cuál es el modelo a seguir?
"Hace rato que se ponen como opuestas la educación norteamericana y la finlandesa. En Finlandia la equidad está basada en las diferencias de los alumnos y ése es el modelo que está permeando en Latinoamérica y en el resto del mundo. En Chile el mayor problema no está en la educación superior, sino en lo que pasa antes. En la educación preescolar, los más pobres tienen problemas de acceso y cobertura. En la básica ya existen diferencias en lo que los chicos pueden o no hacer según su nivel socioeconómico".
-¿Cómo se combate la segregación del sistema educacional?
"Debe empezar una discusión más política y filosófica en toda Latinoamérica para entender por qué la segregación es tan perfecta. En Finlandia, uno encuentra en la escuela una distribución normal de talentos: hay chicos a los que les va peor y otros a los que les va mejor, independientemente de si son ricos o pobres. ¿Por qué en Latinoamérica los niños inteligentes y capaces se vuelven menos inteligentes y capaces si entran a una escuela pobre? Y Chile es paradigmático: acá la distribución normal de talentos se suspende en la escuela. Esto no es aceptable, pero nadie habla del problema.
-En nuestro país hay subvención diferenciada, ¿qué otras cosas hay que implementar para combatir la segregación?
"El financiamiento diferenciado es una de las maneras. Pero no basta. Se necesitan maestros que sepan entender las distintas capacidades de los chicos y de incorporar nuevas tecnologías. Los gobiernos gastan millones y millones de dólares en capacitación, remedialmente, para solucionar lo que esos maestros no aprendieron en la universidad. Pero son las mismas desde hace años y muchas no dan resultados en el aula, que es donde importa. Entonces, tenemos que meternos en las salas".
Marcelo Cabrol comienza a poner cada vez más el énfasis en la urgencia de los cambios y en la necesidad de responder a lo que está sucediendo: "La escuela no puede ser ya más una institución que ignora lo que está pasando en el ambiente. El profesor debe ser un facilitador de la enseñanza, un coach . Si no quedará obsoleto. Y debe entender que los alumnos, todos, también son vehículo de enseñanza. Por eso deben aprender a construir conocimiento a través de proyectos.
Esto, dice Cabrol, obliga a una racionalización del currículum y "a dejar de pedirles a los alumnos una cantidad de conocimientos que sabemos que no pueden cumplir".
-Algunos se preguntarán si eso significa que hay que enseñarles menos.
"No. Tampoco creo que haya que enseñarles para que les vaya bien en una prueba de conocimientos. Alrededor de un proyecto uno puede integrar enseñanza musical, historia, lenguaje, física, matemáticas, etc. Y obligas a los profesores a trabajar en grupo, algo fundamental para mejorar las capacidades cognitivas y socio-emocionales de los chicos".
-Por lo tanto, ¿los mil millones de dólares deben destinarse a la etapa escolar?
"Claro, ya casi hay consenso en que los recursos deben ir a cinco áreas: desarrollo infantil temprano, calidad de los maestros, medición de aprendizajes de maneras menos estandarizadas, programas compensatorios por el lado de la oferta: cómo mejoramos los servicios de la escuela, y transición entre la escuela y el mercado de trabajo o la educación superior. Yo pondría esos mil millones de dólares en repensar el currículum de secundaria para incorporar las habilidades socio-emocionales como parte de la malla, pero también como parte del entrenamiento de los maestros y de las pruebas estandarizadas. Hay que aprender a medir esas capacidades del siglo XXI".
-¿Cuáles son las consecuencias de que no estén en sintonía las necesidades de los empresarios con lo que ofrecen los estudiantes?
"La primera, es que vamos a seguir perdiendo competitividad en el mundo: los mercados internos y la comoditización de nuestra economía no son nuestra salvación. Lo segundo es que si las escuelas no cambian, en 10 años van a estar obsoletas. No prestarle atención a la innovación, a las habilidades para analizar el entorno, a la capacidad de crear conocimiento nuevo, a la formación cívica, es simplemente hipotecar el futuro de Latinoamérica".
-¿Y esta desconexión se da incluso en colegios privados?
"Se da igual, porque el paradigma no cambia. Y no tiene que ver con que sean privados o públicos. Un colegio privado te puede enseñar mejor un currículum bilingüe, pero los problemas de la malla son los mismos: una mezcla de cosas donde se quiere lograr todo al mismo tiempo".
-Pero ¿están mejor preparados para la educación superior?
"Pueden ser mejores que otros cuando lleguen a la educación universitaria, pero cuando terminen sus títulos, viene la gran pregunta: ¿Van a tener capacidades para realizar investigación y desarrollo como necesitamos? Probablemente no".
-¿O sea que las escuelas privadas también frenan los talentos?
"Es que toda estas habilidades que llevan a que el conocimiento científico florezca no están en el currículum. Por eso, si Chile gasta más plata en lo mismo no hará ninguna diferencia en educación".
¿Qué hacer con los profesores?
Es imperativo tener sistemas de mentoría.
No hay ninguna profesión donde no haya un “senior” trabajando con un “junior” para crear los cimientos fundamentales de la práctica de esa profesión, excepto en la docente. En Latinoamérica hay una altísima probabilidad que después de cuatro o cinco años en una universidad viendo teoría, lancemos a un profesor a la sala de clases, solo.
Los maestros deben aprender a trabajar en equipo y a observar estructuradamente, de modo de poder analizar qué es lo que está pasando con ellos en la sala de clases.
Deben no solo conocer la tecnología, sino saber cómo utilizar el contenido y las técnicas de esa nueva tecnología para cambiar las prácticas en la sala de clases.
Ir a la entrevista original en El Mercurio, Domingo 29 de Enero 2012






















































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